Nataliya Bagatskaya

La obra de Nataliya Bagatskaya se caracteriza por una estética profundamente contemporánea que combina sensibilidad pictórica con una mirada introspectiva. Sus trabajos suelen explorar la relación entre lo real y lo imaginado, construyendo atmósferas silenciosas donde figuras, objetos o escenas cotidianas adquieren un aura poética.

La presencia de la Mona Lisa es una relectura irónica y contemporánea de una de las imágenes más reconocibles de la historia del arte. Al reutilizar esta figura universal, Bagatskaya juega con la idea de la cultura visual saturada: cómo una obra clásica se transforma en icono pop, repetido, reinterpretado y a veces vaciado de su significado original. En sus manos, la Gioconda se convierte en un símbolo de la memoria colectiva, algo tan familiar que puede ser manipulado con libertad para generar nuevos sentidos, contrastes o comentarios sobre el canon artístico.

Los gatos aparecen con frecuencia porque funcionan como figuras ambiguas: independientes, elegantes, observadoras y con una carga emocional que oscila entre lo doméstico y lo enigmático. En la obra de Bagatskaya son casi testigos silenciosos que introducen humor, ternura o una ligera sensación de extrañeza.

En la obra de Nataliya Bagatskaya, tanto la Gioconda como los gatos funcionan como motivos recurrentes cargados de sentido simbólico y humorístico, más que como simples elementos decorativos. En conjunto, su obra crea un espacio contemplativo en el que lo cotidiano se transforma en algo sutilmente enigmático, invitando al espectador a detenerse y mirar con más profundidad.

Nataliya Bagatskaya

Nataliya Bagatskaya


Nataliya Bagatskaya

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Puedes ver la obra de Nataliya Bagatskaya en Saatchi Art