Las ilustraciones de Kirsi Julku exploran temas como la mortalidad y el despojo corporal mediante formas esqueléticas entrelazadas o aisladas en fondos neutros, con pinceladas precisas que sugieren texturas óseas desgastadas y una quietud casi meditativa, evocando un diálogo silencioso entre lo efímero de la vida y la eternidad de sus restos. Julku invita a una reflexión visual sobre la esencia desnuda del ser, combinando precisión forense con una estética gótica sutil que transforma lo grotesco en lo poético.









