Julia Curyło crea ilustraciones y pinturas cargadas de simbolismo surrealista y neo-pop, que entrelazan referencias a la religión, el consumismo, la historia del arte femenino, la ciencia y la tecnología, así como temas como las migraciones y el kitsch. Predominan las figuras femeninas idealizadas pero inquietantes, animales antropomórficos, objetos cotidianos elevados a lo sagrado y escenas oníricas cargadas de ironía y crítica social. El trazo es limpio y gráfico, con un aire casi publicitario que contrasta con el contenido perturbador, generando una estética entre lo kawaii y lo blasfemo que invita a mirar dos veces.









